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Jardín a la luz de la luna – Amy Lowell

a la luz de la luna - amy lowell

Bienvenidos queridos amigos a su querido portal de poemas románticos, como siempre es un verdadero honor poderles compartir los mejores poemas de amor, en esta ocasión nos complace en traerles a una poetisa cuyo material sin temer a equivocarme será publicado por primera vez aquí en nuestra sección de poemas cortos, les hablamos del poema Jardín a la luz de la luna – Amy Lowell, que con sus hermosas rimas cautivo a todos en 1910, esta poeta de origen norteamericana es reconocida como una de las máximas exponente de la poesía en su género.

Sin ninguna duda sabemos que disfrutaran del poema Jardín a la luz de la luna – Amy Lowell, les invitamos a visitar nuestra sección de versos de amor en donde disfrutaran de poemas como: Rimas de amor y Poema para amores prohibidos, y en visitar nuestra fan page de Facebook para compartir sus sugerencias y comentarios, su portal de poemas románticos se despide deseándoles un buen día.

 

Jardín a la luz de la luna

Un gato negro entre las rosas

Flox, lila cobre entre la niebla bajo la luz de una Luna en su cuarto creciente

El dulce aroma del heliotropo y la misteriosa esencia de los troncos

El jardín está muy quieto

Está hipnotizado por la luz de la Luna

Colmado por las fragancias

Delirando el sueño de opio de sus cubiertas amapolas

Las luces de las luciérnagas se encienden y se esfuman

Altas como pimpollos de la dorada luz

Bajas como las dulces flores de alisón a mis pies

La Luna titila entre las hojas y la reja

La Luna cual dardo enciende los arbustos

Sólo los pequeños rostros de las orquídeas hechizadas están alerta y contemplando

Sólo el gato acechando entre las rosas

Sacude una rama y rompe este variado boceto

Tal como el agua se sacude por la caída de una hoja;

Entonces tú llegas,

Y eres silenciosa como el jardín,

Blanca como las flores de los alisones,

Y hermosa como el silencioso destello de las luciérnagas.

Oh amada, puedes ver las anaranjadas lilas,

Ellas conocieron a mi madre

Y ellas, que me pertenecen,

Sabrán cuándo me habré ido.