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A él – Gertrudis Gómez de Avellaneda

Poemas Tristes

Excelente elemento el que traemos en nuestro portal de poemas románticos en donde abrimos un especio para compartir un poco de la poesía victoriana y publicar un interesante elemento a cargo de Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) quien como algunos ya sabrán fue una prestigiosa escritora y poetisa cubana.

Entre la amplia gama que esta poetisa tiene para ofrecer destacamos el poema de amorA él”, el cual ofrece un alto sentido de drama el cual se combina con la melancolía que solo el desamor y la decepción saben brindar.  Sin temor a equivocarme puedo decir que muchas lectoras que ya han olvidado a esa persona que fue tan especial en sus vidas se identificarán con este intenso poema.

Esperamos que el poema de amorA él” sea de su completo agrado, no olviden en compartir sus opiniones y comentarios los cuales son muy tomados en cuenta, de la misma manera los invitamos a que visiten los siguientes poemas románticos que hemos preparado para ustedes:

Presentimiento

Rimas de amor

A Él.
Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873).

No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así; ¡bendito sea!
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos;
¡nunca si fuere error la verdad mire!:
que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano…
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De grandes faltas vengador terrible
dócil llenaste tu misión, ¿la ignoras?
no era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: ¡gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento,
¡Angel de las venganzas! Ya eres hombre…
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada…
Mas ¡ay! ¡Cuan triste libertad respiro!
hice un mundo de ti que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.

¡Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aun tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.