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A una mujer lejana – Pedro Miguel Obligado

A una mujer lejana
Bienvenidos nuevamente a este su portal de poemas románticos, un placer en recibir sus visitas nuevamente. Para esta nueva entrega traemos una poesía de amor complementado con un poco de melancolía, escrito por un popular poeta y representante de la literatura argentina.

A una mujer lejana” es un material que entra en las categorías de poemas tristes y poemas de amor. Su autor, Pedro Miguel Obligado (1892 – 1967) fue un poeta, profesor, ensayista, conferencista y guionista argentino que se caracterizaba más que todo por su poesía romántica y el poema “A una mujer lejana” es una de las mejores piezas que podemos apreciar para conocer la tendencia de lo que fue este talentoso poeta.

Esperamos que disfruten de esta nueva entrega de su portal de poemas románticos, antes de concluir y proceder a compartirles el poema correspondiente le dejaremos dos enlaces de otros poemas tiernos que seguramente también serán de su interés:

Poema del domingo triste

Imaginando

A una mujer lejana

Como un jazmín perfuma, porque nos da su esencia,
Tu belleza hace extraña música de tu ausencia.

Imposible y lejana, quizá no vuelva a verte,
Ni después de las noches glaciales de la muerte.

Y por mucho que vuelen con las alas del viento,
No subirán mis rimas hasta tu sentimiento.

Aunque eres un pasado que no llegó a existir,
Para mí, cual los sueños, eres del porvenir.

Nos unió un mismo viaje con diversos destinos,
Y fue como un arroyo que se abre en dos caminos.

Tu gracia era, de triste, cual una poesía,
Y tu pudor, de intenso, casi coquetería.

En tu boca ideal, como un beso muy ágil,
Florecía una vida que de tan pura es frágil.

Y tal como el espejo se ve a través de un monte,
Recorría tus ojos que eran un horizonte.

Y porque te adoraba con íntima vehemencia,
Si decía tu nombre, ya era una confidencia.

Me enseñaste el amor que soñaba mi anhelo,
Como revela un astro la grandeza del cielo.

¡Eran nuestras dos almas, las riberas obscuras
De un río azul que hacía más blandas las alturas!

Y ahora que te hallas lejos sé que la dicha existe;
Pero que siempre vuela, puesto que tú te fuiste.

¡Cuando se llevan alas es tan fácil volar!:
Y tú eras una vela desplegada en el mar.

Todo un jardín marchito de florecer, me agobia:
¿Si me habrás olvidado? ¿Si estarás ya de novia?

Por suerte la distancia suaviza lo imposible,
Y se puede esperar en lo que no es visible.

Y así como la vida no impide que te quiera,
Tal vez este cariño, con la muerte, no muera.