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A unos ojos – Ramón de Campoamor y Campoosorio

ojos

Un caluroso saludos y sean todos bienvenidos una vez más a este su portal de poemas románticos, después de haber disfrutado de un inicio del inicio de jornada con la publicación de “Rimas de amor” complementaremos con un nuevo elemento en poemas de amor, categoría emblema de nuestro humilde portal.

El poema de amor se titula “A unos ojos” y fue escrito por Ramón de Campoamor y Campoosorio (1817 – 1901) un prestigioso poeta español del Realismo, quien se caracteriza por su exquisito toque rítmico y la correcta transmisión de sentimientos.

Esperamos que disfruten de esta nueva entrega de este su portal de poemas románticos, antes de concluir y como es nuestra costumbre le dejaremos dos enlaces  de otros poemas tiernos que seguramente también serán de su agrado:

Nunca hagas llorar a una mujer, hermosa imagen de poema que comparte un importante mensaje para todos sus lectores.

A colon, bello poema del prestigioso poeta Nicaragüense Rubén Darío.

A unos ojos

Más dulces habéis de ser,
Si me volvéis a mirar,
Porque es malicia, a mi ver,
Siendo fuente de placer,
Causarme tanto pesar.

De seso me tiene ajeno
El que en suerte tan cruel
Sea ese mirar sereno
Sólo para mí veneno,
Siendo para otros miel.

Si crueles os mostráis,
Porque no queréis que os quiera,
Fieros por demás estáis,
Pues si amándoos me matáis,
Si no os amara muriera.

Si amando os puedo ofender,
Venganza podéis tomar,
Porque es fuerza os haga ver
Que o no os dejo de querer,
O me acabáis de matar.

Si es la venganza medida
Por mi amor, a tal rigor
El alma siento rendida,
Porque es muy poco una vida
Para vengar tanto amor.

Porque con él igualdad
Guardar ningún otro puede;
Es tanta su intensidad,
Que pienso, ¡ay de mí!, que excede
Vuestra misma crueldad.

¡Son, por Dios, crudos azares
Que me den vuestros desdenes
Ciento a ciento los pesares,
Pudiendo darme a millares,
Sin los pesares, los bienes!

Y me es doblado tormento
Y el dolor más importuno,
El ver que mostráis contento
En ser crudos para uno,
Siendo blandos para ciento.

Y es injusto por demás
Que tengáis ojos serenos
A los que de amor ajenos,
Os aman menos, en más,
Y a mí que amo más, en menos.

Y es, a la par que mortal,
Vuestro lánguido desdén
¡Tan dulce, tan celestial!
Que siempre reviste el mal
Con las lisonjas del bien.

¡Oh, si vuestra luz querida
Para alivio de mi suerte
Fuese mi bella homicida!
¡Quién no cambiara su vida
Por tan dulcísima muerte!

Y sólo de angustias lleno,
Me es más que todo cruel,
El que ese mirar sereno,
Sea para mí veneno,
Siendo para todos miel.