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Canción de otoño en primavera

cancion de otoño en primavera - ruben dario

Continuamos queridos lectores amantes de la literatura en esta nueva jornada de su portal poemas románticos,  después de haber disfrutado en nuestra sección de  poemas de amor tales como: Más allá del olvido- Alejandra Pizarnik y Gloria y Amor- José Amador de los Ríos, en esta ocasión les queremos compartir uno de  los poemas más hermosos del príncipe de la letras castellanas Canción de otoño en primavera- Rubén Diario, como recordaran el famoso dicho que este intelectual poeta postro en el poema “Juventud divino tesoro, te vas para no volver”, pues sin preámbulos ni juicios este poeta nos envuelve en esa magia que caracteriza la mejor etapa de  nuestras vidas lo que llamamos juventud.

Esperamos que disfruten tanto como nosotros de este hermoso poema Canción de otoño en primavera- Rubén Diario, no olviden en visitar nuestra fan page de Facebook y compartir sus opiniones y comentarios que son tomados muy en cuenta, como siempre su portal de poemas románticos se despide de ustedes deseándoles un excelente día.

 

Canción de otoño en primavera

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro…

y a veces lloro sin querer.

Plural ha sido la celeste

historia de mi corazón.

Era una dulce niña, en este

mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;

sonreía como una flor.

Era su cabellera obscura

hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.

Ella, naturalmente, fue,

para mi amor hecho de armiño,

Herodías y Salomé…

Juventud, divino tesoro

¡ya te vas para no volver…!

Cuando quiero llorar, no lloro,

y a veces lloro sin querer…

La otra fue más sensitiva,

y más consoladora y más

halagadora y expresiva,

cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura

una pasión violenta unía.

En un peplo de gasa pura

una bacante se envolvía…

En sus brazos tomó mi ensueño

y lo arrulló como a un bebé…

Y le mató, triste y pequeño

falto de luz, falto de fe…

Juventud, divino tesoro,

¡te fuiste para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro,

y a veces lloro sin querer…

Otra juzgó que era mi boca

el estuche de su pasión

y que me roería, loca,

con sus dientes el corazón

poniendo en un amor de exceso

la mira de su voluntad,

mientras eran abrazo y beso

síntesis de la eternidad:

y de nuestra carne ligera

imaginar siempre un Edén,

sin pensar que la Primavera

y la carne acaban también…

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!…

Cuando quiero llorar, no lloro,

¡y a veces lloro sin querer!

¡Y las demás!, en tantos climas,

en tantas tierras, siempre son,

si no pretexto de mis rimas,

fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa

que estaba triste de esperar.

La vida es dura. Amarga y pesa.

¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,

mi sed de amor no tiene fin;

Con el cabello gris me acerco

a los rosales del jardín…

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!…

Cuando quiero llorar, no lloro,

y a veces lloro sin querer…

¡Mas es mía el Alba de oro!