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El Lamento de la Doncella – Friedrich Schiller

El Lamento de la Doncella

Un abrazo estimados lectores, arrancamos con una nueva jornada de este su portal de poemas románticos, en donde los poemas de amor son una de muchas categorías que tenemos para ofrecerles. Para hoy compartiremos un excelente material de Friedrich Schiller, quien fue un poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán.

La poesía de hoy se ubica en nuestras categorías de “Poemas tristes” y Poemas Góticos” y lleva por nombre “El Lamento de la Doncella” en donde el poeta describe con precisión el vacío que envuelve al corazón abandonado. Es válido mencionar que “El Lamento de la Doncella” es una poesía fundamental para aquellos que gustan de la literatura gótica ya que muchos de los amantes a la poesía no gustan de la tristeza ni el desamor acentuado.

Esperamos que disfruten de esta nueva entrega que les hace su portal de poemas románticos, antes de concluir le dejaremos dos enlaces de poemas de amor y amistad que seguramente serán de su agrado:

Poema para un amigo

Nunca dijimos adios

El Lamento de la Doncella

Las nubes rápido se encuentran,
Los robles del bosque rugen,
Una doncella se sienta
junto a la verde orilla.
Las olas rompen con furia;
ella suspira en la noche que oscurece,
y con los párpados anegados en llanto se lamenta:

Mi corazón está muerto en mi interior,
El mundo es un vacío;
El deseo me ha abandonado,
cada esperanza es destruida.
La plenitud de la dicha he saboreado,
He vivido, he amado;
tomad ahora este infante sagrado,
bajo vuestra tierna fantasía.

El vano es vuestro dolor,
En vano vuestras lágrimas caen;
pues los muertos en su lecho
nunca recuerdan sus sueños.
Aún si algo puede puede calmar vuestra pena,
vertir un dulce bálsamo en tus venas,
ahora que el amor con sus placeres no os condena,
Grita vuestro deseo, y consuelo hallarás en el silencio!

Aunque en vano sea mi dolor,
aunque en vano mis lágrimas caigan;
aunque los muertos de sus sueños
nada puedan recordar;
ningún bálsamo es dulce para el corazón abandonado,
cuando el amor y sus placeres no nos condenan;
sólo nos deja desdicha y un solitario tormento.