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Llénate de mí – Pablo Neruda

llenate de mi

Saludos cordiales amigos y amigas, sean nuevamente bienvenidos a su humilde portal de poemas románticos, es un completo honor para  nosotros regalarles los mejores poemas de amor e imágenes de poemas en toda la internet. Así mismo esperamos que siempre disfruten de nuestras queridas publicaciones ya que ese es nuestro objetivo principal.

Para el día de hoy, les publicaremos uno de los poemas de amor más tiernos y lleva como título: “Llénate de mí“. Esta obra literaria fue escrita por uno de los poetas más reconocidos a nivel mundial, hablamos de Pablo Neruda.

En esta poesía de Pablo Neruda  nos refleja que a veces el amor es un sacrificio, pero por conseguir el cariño de esa persona especial no importa que sacrificio realizar, nos expresa  el deseo de ser libre para amar, amar  y no temer ante lo que nuestro cuerpo y nuestra alma nos exige y eso poder sentirnos libres y de esa manera  amar sin ningún temor,  sin juicios, sin nada…. solo amar por completo.

Sin más que decir, esperamos que “Llénate de mí – Pablo Neruda” les guste tanto como a mí, agradeciéndoles de antemano, su portal de poemas románticos los espera nuevamente para que se enriquezcan de nuestras publicaciones, antes de adjuntarles la poesía, les regalaremos dos enlaces de poemas tiernos lo cual esperamos que sean de su agrado.

Llénate de mí

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!