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Nocturno – José Asunción Silva

Nocturno

Bienvenidos a este su portal de poemas románticos, como siempre feliz de poder compartir con ustedes. Después de haber cerrado jornada con un poema tierno para dar ánimos el cual publicamos bajo el nombre de “Sigue caminando” seguimos emprendiendo nuestro camino esta vez de la mano de José Asunción Silva.

José Asunción Silva (1865 – 1896) fue un poeta colombiano considerado como uno de los más importantes precursores del modernismo en donde podemos destacar poemas como: Las voces silenciosas,  Gutiérrez Nájera, Crepúsculo, entre otros materiales como es el caso de “Nocturno”,  poesía que compartiremos a continuación como un video de poema.

Y si ha gustado de este hermoso poema tierno le dejamos la versión texto de  “Nocturno” ya que lo deseen copiar y compartir con amigos, familiares o simplemente dejarlo para uso personal. Esperamos que hayan disfrutado de esta nueva entrega de nuestro portal de poemas románticos, como siempre no olviden en compartir sus opiniones y comentarios.

Nocturno

Una noche,
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Una noche,
En que ardían, en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda, muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas
Hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la Luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra,
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la Luna proyectadas,
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
Solo el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
Por el infinito negro
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la Luna,
A la Luna pálida,
Y el chillido
De las ranas.
Sentí frío; ¡era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas.
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada…
Y mi sombra
Por los rayos de la Luna proyectada,
Iba sola
Iba sola
¡Iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil,
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!