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Plegaria de amor

Bienvenidos sea todos una vez más a esta su página de Poemas Románticos, es siempre un placer que nos acompañen reciban un cordial y caluroso saludo.

En esta ocasión les traemos un poema muy bonito y singular, sus versos llenos de musicalidad podrán ser interpretados por el lector de tal manera que se identificara, el título de esta obra se llama “Oración de amor” y es un lindo poema parecido a su nombre, así es una oración antes de dormir dedicando plegarias al amor de tu vida, si las palabras vienen del corazón y son con amor nada en este mundo será más sincero que eso.

Agradecemos que nos hayan visitado en este lindo día y les invitamos a que nos sigan visitando que estamos subiendo nuevo material diariamente, les dejamos este hermoso poema que estamos seguros les encantara tanto como a nosotros, alguna sugerencia es siempre bien vista por nuestro equipo administrador de esta web.

 

Oración de Amor

Despertar de aquel sueño primoroso
que ardiente ha mantenido mi ilusión?
Se que tu señor, gran poderoso;
mas no mates así mi corazón.

Cuantas veces mi ruego te ha llegado
convertido en un canto matutino;
y tu altar con mi llanto se ha inundado
porque mi amor, señor, no es peregrino.

he llegado a tu gloria nazarena,
por pedirte piedad en mi romanza.
Es la noche señor, tibia y serena,
y con el tinte azul de la esperanza.

Se que mi alma, señor, es pecadora,
mas rinde en su oración la mirra santa;
por eso es que se llega hasta tu planta
besándote los pies como la aurora,

Solo te pido que mates su ignorancia;
que le des la elocuencia de poetas;
y que a ella le entregues la fragancia
que ocultan en su seno las violetas.

Pon Señor en su boca empurpurada
dulces palabras de tu ronda buena;
quìtale el corazón de enamorada,
y pon en su lugar una azucena.

Pido tanto señor; y aún mas pidiera;
que me dejes sus besos tembladores
como dejan también en primavera
su canto matinal los ruiseñores.

Que quites de su ser todo el engaño;
que yo sea su recuerdo más querido,
y que al volverla a ver, triste y huraño,
escuche entre sus brazos: ¡Bien venido!

Que pongas en su ser esa grandeza
que tienen para mi todas las cosas,
que rindan homenaje a su belleza
los petalos de seda de las rosas.

Que al mirarme, Señor, con embeleso
me lo diga la voz de los confines;
y entregue de sus labios en un beso
la esencia que tienen los jazmines,

Convierteme en el aire que respira,
para hacer de su pecho mi prisiòn.
Quiero saber Señor, si es que suspira
mandada por su propio corazòn.

Son muchos los deseos que te he previsto,
si alguna vez los viera realizados,
a tu altar llegaràn ¡Oh Jesucristo!
convertidos en flores mis pecados.