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Poema 20 (Pablo Neruda)

pablo neruda Bienvenidos a la publicación de Poemas románticos correspondiente al 13 de Junio del 2012. Para el día de hoy traemos uno de los mejores materiales que el famoso poeta chileno Pablo Neruda compartió a lo largo de su vida poética, se trata de Poema 20. Este hermoso poema triste es el producto final de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, una de las obras más celebres del poeta la cual fue publicada en el año de 1924. Sabiendo lo popular de los poemas de nuestro protagonista hemos decidido en compartir el Poema 20 en dos versiones, primero como una hermosa imagen con poema el cual podrán compartir con sus contactos por medio de plataformas sociales como Facebook y Google +, y una segunda versión en formato convencional a como hemos compartido como siempre nuestros poemas de amor y amistad. Esperamos que disfruten de esta nueva publicación de nuestro portal de Poemas románticos, como siempre no olviden en compartir sus opiniones y comentarios.

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Poema 20 (Pablo Neruda)

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.