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Vivo sin vivir en mí- Santa Teresa de Jesús

 Vivo sin vivir en mí- Santa Teresa de Jesús

Bienvenidos una vez más a su portal de poemas románticos, es un placer tenerlos con nosotros compartiendo más de los mejores poemas de amor y desamor, para esta nueva entrega decidimos compartir un poema muy profundo e inspirador con sus versos de amor, titulado Vivo sin vivir en mí- Santa Teresa de Jesús.

Entre la variedad de poemas que Santa Teresa de Jesús que tiene para ofrecer destacaremos “Vivo sin vivir en mí”, un poema intenso en donde expresa lo que se siente vivir sin la persona que se ama con todas las fuerzas del ser, alma y corazón.

Esperamos que el poema sea de su total y completo agrado, como siempre no olviden en compartir sus opiniones y comentarios los cuales son muy tomados en cuenta por los administradores de este su portal de poemas románticos. 

 

VIVO SIN VIVIR EN MÍ
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.