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Yo no quiero más luz que tu cuerpo

Yo no quiero más luz que tu cuerpo

Saludos y bienvenidos nuevamente queridos amigos amantes de la literatura a su portal de poemas románticos, como siempre es un placer compartir con ustedes los mejores poemas de amor de la red. Para esta ocasión nos lucimos en nuestra sección de poemas cortos y poemas de pasión con la presencia de uno de los más grandes poetas con el poema titulado Yo no quiero más luz que tu cuerpo, les recordamos que los poemas los pueden disfrutar en nuestra sección de poemas de amor.

Esperamos que disfruten del poema Yo no quiero más luz que tu cuerpo, que no tenemos duda de que será tema de debates con sus amigos, para ver si le dedican o no a esa persona que de una u otra manera les roba el sueño. Sin más que hacer referencias nos despedimos y como siempre su portal de poemas románticos se despide de ustedes invitándoles a dejar sus opiniones y comentarios que son de mucha importancia para nosotros.

Yo no quiero más luz que tu cuerpo

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.

Miguel Hernández